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lunes, 11 de abril de 2016

Bizcocho fit

¡¡Buenos días a todos!! Cuanto tiempo sin pasarme por aquí, pero la verdad es que con esto del instagram tenemos una relación más dinámica y directa ;)

Este fin de semana he tenido visita, así que, el Viernes, me decidí por hacer un bizcocho de chocolate para merendar cuando llegasen, y cierto es que superó mis expectativas, por lo tanto, la respuesta fue muy satisfactoria (ya sabéis eso de "el resultado depende mucho de las expectativas creadas").

La receta es súper sencilla, lo más complicado es que se te cansa la mano de tanto batir las claras, pero... ¡Así hacemos ejercicio y matamos 2 pájaros de un tiro! =)

Ingredientes:
- 7 claras de huevo
- 250 gramos de harina de avena
- 1/2 taza de leche desnatada



La harina de avena yo la utilicé sabor chocolate; si no, siempre podéis utilizar harina normal y añadirle cacao puro sin azúcar añadido.

Metodología:

1) Lo primero de todo, sería poner a precalentar el horno a 180º, para que lo tengamos listo.

2) Batir las claras hasta que queden al punto de nieve; este paso es muy importante, porque nos dará mayor esponjosidad al bizcocho, hay que tener paciencia y pensar que todo sea por el resultado final; (como truco; si los huevos están a temperatura ambiente, será más fácil ;) )

3) Añadir las claras sobre un bol con la leche (si lo hacéis al revés, es probable que las claras pierdan algo de consistencia, y después de tanto trabajo....)

4) Ir añadiendo la harina de poco en poco a la mezcla, mientras vamos haciendo movimientos envolventes, de forma que quede una mezcla homógenea intentando que las claras bajen lo menos posible.

5) Unos 20 minutos de horno a 180º arriba y abajo.



Y ya tenéis un bizcocho listo para tomar =)

martes, 15 de marzo de 2016

Bacalao con pisto


Haga clic en Opciones

El otro día os subía una foto a insta de un plato de bacalao con pisto; y, aunque es súper sencilla de hacer, aquí os dejo la receta.

La verdad es que en el día a día no tengo mucho tiempo para hacer la compra, así que la opción de tener pescado congelado en casa me parece muy práctica. Normalmente lo compro fresco y después ya lo congelo, pero para el bacalao compré unos blisters azules de Capitán Pescanova (supongo que existan mil marcas) que vienen 3 lomitos.

Esta receta nos aporta los beneficios del bacalao, que es un tipo de pescado blanco, es rico en vitaminas del grupo B, potasio y fósforo.


Ingredientes

- Lomos de bacalao
- Calabacín
- Pimiento rojo
- Pimiento verde
- Espinacas
- Tomate triturado
- Especias


¿Cómo prepararlo?

Pues bien, sacáis los lomos a descongelar el día antes (ya sabéis que es mejor que se descongelen con tiempo en la nevera) o si no tenéis tiempo, en una mañana a temperatura ambiente se descongelan de sobra.

Una vez descongelados, ponemos agua a hervir en una cazuela, y una vez que llegue a ebullición, añadimos los lomitos, y los dejamos entre 4-5 minutos. A este agua no le añadáis sal, ya que como sabéis el bacalao de por sí, es un pescado bastante salado. Después de esto, sacamos el bacalao del agua y reservamos.

Mientras tanto, vamos preparando la cebolla, los pimientos y el calabacín cortados en daditos, y ponemos a sofreir en una sartén; una vez que estén doraditos, añadimos las espinacas, y damos vueltas mientras la mezcla queda salteada.


Cuando ya esté salteada, añadimos el tomate triturado (yo lo puse a ojo, más o menos 2 cucharadas por persona), las especias y dejamos unos minutos que se caliente y coja sabor.

Por último, en la misma sartén añadimos los lomos de bacalao, para que cojan el sabor de las verduras, y tras dejar 1-2 minutos, ya tendremos el plato listo para comer =)


¡¡A disfrutarlo!! =)

domingo, 21 de febrero de 2016

Pizza de coliflor

Os debía un montón de recetas, lo se!! Así que hoy que es Domingo y estoy con más tiempo me voy a poner manos a la obra y así os voy subiendo algunas poquitas. =)

Y ¿Qué mejor que comenzar con la pizza a base de coliflor? No estaba muy segura del resultado de este invento antes de comenzar, pero la verdad es que ni en mis mejores expectativas me la imaginaba así; quedó crujiente e incluso se podía coger con la mano y comerla exactamente igual que una pizza (la verdad es que antes de empezar a cocinar pensaba que tendría forma y apariencia de pizza pero iba a quedar algo blanda).

Me parece una buenísima opción para 2 casos:
1) Tenemos mono de pizza pero ya nos hemos saltado la "dieta" esa semana.
2) Para que los niños tomen verdura de manera enmascarada (en breves publicaré la receta, coliflor a la cubana)

¿Qué necesitáis?
Para la masa
  • 1/2 coliflor
  • 2 cucharadas de queso fresco batido 0%
  • 1 huevo
  • Orégano
Para los ingredientes de la pizza
  • Tomate frito (si tenéis tiempo os recomiendo hacerlo casero, queda mucho más sabrosa).
  • Queso rallado bajo en calorías
  • Los ingredientes que queráis ponerle; yo le puse: espinacas frescas, tomates cherry, piña, pavo, queso batido y champiñones.
¿Cómo prepararla?
  1. Lo primero que debéis hacer es picar la coliflor muy pequeña; lo podéis hacer a mano con el cuchillo, o con un rallador. La parte que debéis rallar es la flor, cuando lleguéis a los tallos, no los utilicéis porque si no quedarían distintas consistencias.
  2. Después de este paso, debemos "secar" la coliflor, para que quedé más crujiente la masa; podéis usar un paño de cocina para esto.
  3. Le añadimos el queso batido, con 2 cucharadas es suficiente, aún así si veis que os queda una masa muy despegada (porque la coliflor sera más grande por ejemplo), le podéis añadir un poco más.
  4. Removemos bien hasta que quede mezclado
  5. Le añadimos el huevo
  6. En la bandeja del horno (yo os aconsejo poner un plástico para que no se pegue, porque si tendréis que utilizar una espátula para despegarla después) , le damos la forma de pizza que queramos y con un grosor como de 1 cm
  7. Introducimos (con el horno calentado previamente) unos 20 minutos a 200ºC


¡Y hasta aquí estaría la masa lista!
  1. Por último, preparamos la pizza en sí, le añadimos una capa de tomate sobre la masa
  2. Los ingredientes que queramos
  3. Por último, queso rallado y orégano
  4. Y al horno, sólo con la parte de arriba unos 10 minutos (este tiempo dependerá de lo que hayáis puesto como ingredientes)

¡¡LISTO!! Espero que probéis a hacerla y os guste =)


martes, 16 de febrero de 2016

Galletas de avena y zanahoria

¡¡Buenas noches y feliz Lunes!! ¿Qué tal os ha ido el fin de semana? Yo estuve en casa, y la verdad es que me ha cundido un montón, aproveché para ordenar papeles, estudiar un rato, y... ¡COCINAR! Así que hoy os voy a contar la receta de unas galletas que probé este finde, y me encantaron =)

Son perfectas para tomar junto con un té de media tarde,
o con el desayuno.

Además son saludables, ya que no llevan azúcar añadimos, y nos dan ese toque dulce que en muchas ocasiones nos apetece y no sabemos a que recurrir ;) y al estar hechas de avena nos aportan numerosos beneficios:
  • Mejoran el tránsito intestinal
  • Ayudan a mantener a raya el colesterol
  • Provoca saciedad
  • De gran ayuda para el estreñimiento

Ingredientes:

  • 100 gramos de harina de avena
  • 120 gramos de avena
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de edulcorante líquido
  • 2 cucharadas de canela
  • 100 gramos (1 - 1/2) de zanahoria
  • 1 huevo
  • Una pizca de sal (cuidado, muy poquita)
  • 1/2 sobre de levadura
  • 1 cuchara rasa de esencia de vainilla
Y ahora, ¡Manos a la obra!
 
En un bol aparte, mezclamos la harina, la avena y la canela, a esto lo llamaremos PREPARADO 1

En un recipiente separado rallamos las zanahorias; una vez ralladas, en función de como os gustes, quitamos la humedad o no, a mi las galletas me gustan crujientes y más bien duritas, por lo que para quitarles tanta humedad, sequé la zanahoria con papel de cocina, si os gustan más bien blanditas, no hagáis este paso.

Después de esto, cogemos un recipiente y batimos el huevo, posteriormente añadimos todos los ingredientes EXCEPTO la harina, la avena y la canela.

Ahora es cuando añadimos esta mezclar sobre el PREPARADO 1 que habíamos reservado al principio.


Nos va a quedar una mezcla muy pastosa, que debemos trabajar bien hasta conseguir que se una y quede como una masa; una vez conseguido, tapamos o envolvemos con papel film y dejamos una media hora reposando.


Cuando lleve como 15 minutos en reposo; encendemos el horno, para que se vaya calentando.

Y por último, hacemos la forma de las galletas; aquí de nuevo influye como os guste, si os gustan duritas, hacedlas más bien finas, si por el contrario las preferís blandas y esponjosas podéis hacerlas en forma de bola; de esta manera os quedarán más crujientes por fuera, pero blanditas por dentro.


¡Espero que os gusten! Ya me contaréis =)

viernes, 5 de febrero de 2016

Quinoa con verduras

¡Volvemos con la sección de recetas! Y hoy os traigo quinoa con verduras; como veis, me encantan las verduras; de hecho, muchas veces me he hecho a mi misma la pregunta: ¿Qué alimento sería el que más me dolería no poder comer nunca? Y la respuesta es la lechuga; no tengo ningún tipo de duda; lo cual es una gran suerte (para mi claro, no para el que se sienta al lado cuando hay que compartir ensalada).

Centrándonos en la quinoa, últimamente esta muy de moda hablar de ella, la vemos por todos los lados, pero ¿Qué es la quinoa? Y sobre todo, ¿Qué nos aporta?



La quinoa es una semilla, aunque comúnmente decimos que es un "pseudocereal" puesto que lo cocinamos y consumimos como si fuese un cereal. Es un alimento muy completo, con un alto contenido en fibra (llegando incluso a 15g/100gramos), fácilmente asimilable, es decir, que lo digerimos bien, y sobre todo, SIN GLUTEN, lo que quiere decir que los celiacos lo pueden consumir sin ningún tipo de problema.

Esta semilla tiene gran contenido en proteínas, siendo estas además de alto valor biológico (contiene todos los aa esenciales); también nos aporta grasa insaturada, de forma que nos ayuda a mejorar el perfil lipídico en personas que tengan problemas de colesterol, etc. Y respecto a los hidratos de carbono, tiene un índice glucémico bajo, volviéndose así una buena opción para las personas con diabetes.

Resumiendo, es una semilla que contiene gran cantidad de nutrientes saludables, que nos da un aporte extra de fibra que nos puede ayudar con problemas de estreñimiento y que tiene poder saciante, por lo que es recomendable en dietas de adelgazamiento.

Y ahora si, vamos a hablar de la manera de preparar nuestra quinoa con verduras.

Ingredientes:
  • Quinoa
  • Cebolla
  • Pimiento rojo
  • Calabacín
  • Zanahoria
  • Sal
  • Especias (podéis ir innovando especias cada vez, le dan un toque muy distinto)

Para preparar la quinoa lo primero que tenemos que hacer el lavarla, la aclaramos con agua un par de veces, y después añadimos a una cazuela con agua en ebullición; una vez en la cazuela, tarda unos 15-20 minutos en estar en su punto.

Mientras la quinoa se va cociendo, en una tabla vamos preparando las verduras, en esta ocasión troceé cebolla, pimiento rojo, zanahoria y calabacín; y los fue añadiendo en la sartén por este mismo orden y salpimentamos.




Una vez que están todas las verduritas crujientes añadimos la quinoa, cuidado en este paso, debemos asegurarnos de haberla escurrido bien, puesto que s queda con agua nos quedaré más bien una pasta que un plato "crujiente", y ¡Listo! 

Como veís, aunque el plato lleve verduras,
mi platito de lechuga no puede faltar nunca =)


Como veis es un plato súper fácil de hacer y rápido, en 20 minutos te da tiempo a tener todo listo.

viernes, 29 de enero de 2016

Spaguettis de calabacín

Pues tal y como os adelantaba ayer en Instagram, ¡Aquí tenemos la nueva sección! Y es que, sois muchos los que me preguntáis como hago alguna de las recetas que subo al blog, o como poder cocinar de manera más sana  ( que ya vimos parte en Técnicas de cocina ), así que me he decidido a abrir una sección en el blog de recetas.

Y hoy, como no, me tengo que estrenar con la recetas de los ¡rolling spaguettis! Como ya os comenté, me tiene loca el nuevo invento; es facilísimo de utilizar y el resultado es genial.

El Sábado pasado, que estaba en casa, decidí hacerlos para que los probasen mis padres, y ya que estaba, hice un par de fotos para que lo pudieséis ver en el blog.

Ingredientes:
  • Ajo
  • Cebolla
  • Puerro
  • Pimiento rojo
  • Zanahoria
  • Tallos de alcachofas
  • Calabacín
  • Champiñones
  • Gambas
Lo primero de todo debemos preparar todos los ingredientes; puesto que una vez que comencemos con la sartén, puede que no nos de tiempo, y el fuego avance a más velocidad que nosotros cortando.

Para ello, troceamos dos dientes de ajo en láminas finas y apartamos.
La cebolla y el puerro lo añadiremos juntos, por lo que podemos partirlas en trocitos pequeños y reservar juntas; y por otro lado el pimiento rojo.

El tomate es mejor pelarlo, puesto que como lo queremos utilizar para que de sabor y salsa, la piel puede causarnos una mala pasada cuando lo estemos comiendo. Una vez pelado, lo partimos en trozos.

Para partir la zanahoria yo utilicé un pelador de patatas, de esta manera, obtuve finas láminas que le darán más consistencia al plato de tallarines; de la misma forma preparé los tallos de las alcachofas.


Para el calabacín utilicé el cortador en espiral, sin duda uno de los puntos clave de esta receta, gran fallo mio que no hice ninguna foto, pero se usa como si fuese un sacapuntas, en el centro va quedando la parte más "blanda" del calabacín, que apartaremos para quitar las semillas, y por las cuchillas nos van saliendo los spaguettis.

Esta foto la he cogido de internet y es con
una zanahoria, pero el proceso es el mismo.


Los champiñones los partiremos en láminas (yo utilicé de bote porque con las prisas se me olvidó comprarlos); y las gambas en 3-4 trozos (dependiendo el tamaño que tengan).

Una vez preparado todo, usamos una sartén con una pizca de aceite, y vamos añadiendo los ingredientes poco a poco; comenzaremos con el ajo, después la cebolla y el puerro, el pimiento rojo, los tallos de alcachofas, la zanahoria y el tomate.

Una vez que todo esté más o menos hecho, añadimos los spaguettis que hemos hecho con el calabacín, y con 2-3 minutos es suficiente para que estén listos, y por últimos los champiñones y las gambas; dejamos unos minutos en la sartén y... Voilà!



Ya me contaréis qué tal os ha ido, y ya sabéis, si queréis enseñarnos nuestras recetas, o bien vía mail o etiquetarnos en twitter,  facebook o instagram

lunes, 27 de julio de 2015

Helados caseros

¡¡Buenas noches seguidores!! 

Mucho tiempo sin escribir, pero, ya se sabe, llegan estas épocas y nos llenamos de eventos sociales que no nos dejan ni un minuto libre en casa, ¡Siempre tenemos mil planes que hacer! Y si algún día no... Ya aparece un plan de última hora que nos invita a salir a la calle, y eso, ¡¡que salir a la calle en Madrid este verano está siendo tarea complicada!!!

Y es, precisamente por esto, por lo que va mi entrada de hoy. Y es que, llegas a casa, pones el aire acondicionado (imposible vivir sin este maravilloso invento) y aún así, lo único que quieres son cosas congeladas.

Pues en una tarde de esas, de las que estaba sin plan, y sólo quería helados, me dedique a investigar con la batidora, frutas, leche y yogures; porque... ¿Qué esfuerzo no se compensa con comer helados sin límite (bueno... o con un límite más amplio)?

Así que, os voy a contar mis experiencias (Sólo os contaré las que salieron bien, que he de decir que también tuve unos cuantos intentos fallidos =(  )

Helado de plátano y yogur.
- 1 plátano
- 1 yogur natural desnatado edulcorado
- Leche desnatada

Lo primero que debemos hacer, es partir el plátano en trocitos, y meterlos en el congelador.

Una vez que estén congelados, les añadimos un poquito de leche desnatada y batimos. 
A continuación, añadimos el yogur (sin congelar, os confesaré que fue uno de mis primeros fallos en la investigación culinaria de los helados), y continuamos batiendo.

Al final la textura que nos queda es cremosa, y el aparte calórico es bastante bajo comparado con el de un helado convencional; ¡además de ser saludable!  Yo con estas cantidades tuve para 2 veces, pero no os aconsejo congelarlo después, puesto que aunque el sabor continua igual, la textura la pierde.



Helado de fresas y plátano
- Medio plátano
- 5 fresas
- 1 yogur desnatado edulcorado

El procedimiento es igual que el anterior, la diferencia es que las fresas (también congeladas antes) no las trituramos; es decir, hacemos todo el proceso del helado 1, y a continuación, partimos las fresas en trocitos pequeños, por último las añadimos al helado.

En este helado, es mejor esperar un poco para tomarlo, para darle tiempo a que las fresas se descongelen un poco. También está la opción de introducir las fresas sin congelarlas antes, lo que la sensación al masticar las fresas será más blanda. 



Ya sabéis, para gustos.... ¡El estado de la fresa!

Polos varios
Sin duda, esto es lo más sencillo de hacer (y tampoco es que lo demás sea muy complicado), consiste simplemente en triturar bien la fruta elegida y después añadirle un poquito de agua, mezclar bien, y congelar.

Como ideas: sandía, melón, nectarina, fresa, naranja, kiwi, ¡O combinaciones de varios! Los más atrevidos incluso podéis incluir trocitos de fruta dentro.



Si la fruta de por si no es muy dulce, podéis añadirle unas gotitas de edulcorante. En el caso de frutas con mucha agua, puede que no sea necesario añadir agua. 

Y por último.... El yogur helado
Antes de nada, os diré mi opinión personal, y es que, tanto como los helados y los polos, si dan una textura más parecida a los que estamos acostumbrados, en este caso no se parece tanto al comercial.

Para hacerlo:
- 2 yogures
- Frutas variadas
- Frutos secos: avellanas, cacahuetes...

Lo primero que hemos de hacer es congelar 1 yogur.
Una vez congelado, lo ponemos en la batidora junto con el otro yogur que no hemos congelado, y damos unos golpes de potencia para que quede homogéneo, en este caso, podemos dar un poco más que en el helado, puesto que aunque este fresquito, la textura puede ser más líquida (también esta la opción de añadir un poco de leche, aunque yo personalmente, prefiero todo yogur)

Limpiamos la batidora, y troceamos los frutos secos que hemos seleccionado previamente.

Por último, troceamos las frutas y mezclamos todos los ingredientes en un bol.



¡Y esto es todo por hoy! Espero que os sirvan estas ideas para refrescaros de manera baja en calorías y saludable. Otro día os hablaré de otro de mis favoritos de verano... ¡Las aguas de sabores! Y os contaré como van mis nuevas investigaciones, en el congelador tengo ya trocitos de mango y de manzana.

¡¡Un saludo y feliz verano!!!

martes, 26 de mayo de 2015

Comer en la oficina

¡Buenos días a todos! Comenzamos la última semana de Mayo, todos con la mirada puesta en las vacaciones de verano, o en el "puente" (los que tengáis suerte de tener puente) de la semana que viene. Pero... ¿Y lo bien que viene un día de descanso en medio aunque el Viernes haya que trabajar?

Pues de trabajo va hoy la cosa; el tema ha surgido gracias a mi prima Alicia y sus compañeros de trabajo, a los cuáles les agradezco la idea ;) . Y es que, como muchos de vosotros sufriréis, cada vez es más frecuente el hecho de tener que comer en el trabajo, nos levantamos, nos preparamos un tupper y lo metemos en una bolsa para comer a mediodía en la oficina.



Comenzaré la entrada diciendo, que de cara a las fechas que nos enfrentamos, lo más importante es el método de llevar dichos tuppers a la oficina; con el calor son muchos los alimentos que se pueden contaminar, y si no queremos pasar el fin de semana pegados al WC con una salmonelosis (por decir un ejemplo) será muy importante la manera en que guardemos la comida hasta la hora del almuerzo.

La verdad es que a pesar de tener cercanía con el tema, sólo vivo en mis propias carnes lo que es comer de tupper un día cada 2 semanas; por lo que no se muy bien como son las grandes oficinas en las que se come todos los días.

Si en nuestro lugar de trabajo hay una nevera, lo ideal sería que nada más llegar metiésemos la comida al frío, de esta manera nos aseguramos que no es sometida a altas temperaturas, y por tanto, los "bichitos" no podrán proliferar en ella. Si no es así, deberíamos hacernos con una bolsita nevera; las hay pequeñitas, que tienen un asa para poder llevarlas colgadas y con un tamaño cómodo y justo para una comida al día.



Una vez que hemos hablado de esto, pasaremos a hablar de ¿Qué podemos comer en un tupper? En invierno, toda clase de guisos están bien, se pueden recalentar, y además no se quedan secos al meterlos al microondas; pero... ¿Y en verano?

Una de mis opciones favoritas son las ensaladas; siempre he sido muy fan de la lechuga, y para mí, un plato de lechuga solo ya es un gran manjar, pero, entiendo que en ese tema soy un poco "rarita", y que a la mayoría de la población del mundo mundial no le parece tan atractivo como a mi. Pero, una ensalada no tiene porque ser siempre igual, podemos combinar un sinfín de ingredientes de distintos colores y nutrientes que hagan que tengamos platos muy variados. 



Además, me parece una manera excelente de aportar una ración de legumbres sin tener que morirnos de calor para ello; por tanto, una vez a la semana, una ensalada de garbanzos o de lentejas nos puede sacar de un apuro, y además aportarnos los nutrientes necesarios de este grupo.


Si queremos pasta o arroz, también podemos integrarlo en una ensalada y comerlo en cualquier momento. Además, con los envases monodosis de aceite, vinagre y sal, podemos alinearlo en el momento sin que se nos quede blandito el plato.

También le podemos añadir proteínas, como puede ser el pollo, o pescado como salmón, atún, bacalao... y de esta manera hacer un único plato muy completo y fresco.

Otra opción pueden ser las cremas; crema de calabaza, crema de calabacín, crema de puerros.... Son fresquitas, se transportan bien, y siempre se agradece una ración de estas en verano.



Como opción líquida y veraniega también está el plato estrella del verano: ¡EL GAZPACHO! 


Además de esto, como opciones sólidas, siempre tenemos las verduras cocidas y después alineadas; el brecol, la coliflor, un buen plato de judías verdes con tomate y patatas; es un plato completo, y no necesita una conservación excesivamente delicada.



Como segundos platos, más consistentes y que también se puedan transportar bien, podemos considerar los huevos rellenos, eso sí, siempre y cuando podamos asegurar la cadena del frío hasta el momento que lo vayamos a consumir; o los pimientos rellenos, se toman fresquitos, no hace falta que estén calientes, de hecho, en verano solemos tomarlos a temperatura ambiente, por tanto, nos evitamos el paso de recalentarlos, y también admiten gran cantidad de rellenos, de bacalao, de atún, de arroz, de carne picada...

Una tortilla de patata también se conserva bien, y si le picamos un tomate al lado con un chorrito de aceite y vinagre le da todo el jugo necesario para que sea un plato sabroso y no esté seco a pesar de haberlo recalentado.

Al igual que la ensalada, podemos hacer muchas variaciones de tortilla; con espinacas, con calabacín, con champiñones... De esta forma tendremos muchos platos distintos para distintas semanas.



Si hablamos de pescado, la cocina al papilote suele generar bastante jugo, de manera que al recalentarlo nos suele quedar sabroso, ya que las verduritas han perdido líquido que luego le dan frescor al plato; entre mis preferidos está el salmón al papilote o el atún al papilote.



Si por el contrario sois más de carne, un muslo de pollo al horno, suele generar bastante jugo también, si ese jugo lo introducimos en el tupper, a la hora de comerlo no nos quedará seco como un filete a la plancha y nos aporta proteínas en nuestra comida.

De manera ocasional, también podemos comer quiches, son muy fáciles de hacer, hay multitud de posibilidades, desde jamón york y queso, puerros y espinacas, alcachofas y champiñones, hasta todo lo que os podáis imaginar; y se pueden comer fríos a modo tartaleta.


Espero que con estas ideas podáis ampliar un poco más vuestros menús diarios, y sin duda, si tenéis más ideas, ¡estaremos encantados de conocerlas! =)




miércoles, 29 de abril de 2015

Técnicas de cocina

Hoy os hablaré de distintas técnicas de cocina, y de como pueden afectar estas al valor nutricional final de nuestros platos.

La idea me surgió en el curso de cocina al que os comenté que fui la semana pasada; era un curso de cocina china; aprendimos a hacer rollitos de primavera, y Chop Suey de pollo. La verdad es que el curso estuvo genial; nos explicaron como hacerlo, después lo hicimos nosotros, y por último, la mejor parte, lo probamos; además de eso, nos regalaron un delantal y una libreta con recetas, y para la degustación, nos invitaron a un vino.


Y diréis... ¿Qué tiene esto que ver con las técnicas de cocina? Pues resulta, que a la hora de hacer los rollitos; llegamos al paso final, ¡Freirlos! Yo siempre me había imaginado que se harían en la sartén con un poco de aceite, pero... creo que mi concepto de un poco, estaba infravalorado. Fue una inmersión total en aceite, con el consiguiente empapamiento del rollito; yo según lo estaba viendo ¡me estaba dando un dolor de corazón!, y entonces surgió la pregunta ¿Y si lo hacemos en el horno?

Dicho esto, pasamos a hablar de las técnicas de cocinado un poco más en sí.

Lo primero de todo, vamos a hablar de la fritura.

Freir consiste en poner al alimento en contacto con aceite a altas temperaturas. Este proceso modifica las características organolépticas del alimento, ya que es sometido a altas temperaturas y en contacto con otro ingrediente.

Además de esto, nos surge otro problema; los famosos hidrocarburos aromáticos; el aceite, cuando se somete a altas temperaturas, va cambiando su forma química, y cada vez que lo hacemos, cambia más aún, de esta forma, se originan los hidrocarburos aromáticos, que son cancerígenos.

¿Recomendación? No reusar el aceite, y si lo hacemos, que sea de manera controlada y limitada.

Ahora bien, ¿Cómo afecta esta técnica en las dietas de adelgazamiento? El aceite, es un tipo de grasa, es decir, tiene 9 kcal/gramo; por lo que podemos estar comiendo una parrillada de verduras muy sana e hipocalórica, que si le añadimos 3 kg de aceite, perderá todo la parte de hipocalórica. Por lo que, muchísimo cuidado a la hora de querer perder esos kilillos de más con el aceite en la sartén. 

Otro de los casos en los que más se ve la importancia que tiene el abuso del aceite en las kcal finales es en las patatas fritas,100 gramos de patatas fritas, suponen 210 kcal; mientras que 100 gramos de patata cocina, suponene 99 kcal ¡¡Más del doble sólo por la técnica culinaria empleada!!



Como sustitución de la fritura, tenemos otra alternativa, la plancha.

La plancha se realiza de la misma manera que el freir, lo que varía es que se realiza sin apenas aceite, con lo que evitamos los 2 problemas que citábamos anteriormente.

El Wok.
El wok se caracteriza por usar una sartén más ancha arriba que abajo, de esta manera, sería un punto intermedio entre freir y la plancha. Puesto que al ser más pequeña la base, si llenamos la sartén, la cantidad de aceite será menor que la que pondríamos en una sartén para esa misma cantidad de comida; lo que ocurre es que no siempre seguimos las proporciones, y además, no es una técnica muy usada en nuestro país.



El horno.
Mi preferida sin duda; es cómoda, no necesita estar pendiente continuamente, y se pueden hacer muchísimos platos sin utilizar apenas grasa. Los rollitos de los que antes hablábamos, podemos hacerlos en el horno, nos quedan crujientes, hechos de manera uniforme, y sin que se altere apenas el sabor.

La pega del horno, es que se pierden parte de los nutrientes de la superficie del alimento. ¿Cómo podemos evitar esto? Cocinando a la sal (el alimento envuelto en sal que después retiramos) o en papilote (envuelto en papel de aluminio y al horno).

El papilote también es una de mis técnicas más aliadas, ofrece las mismas ventajas del horno, y no se reseca nada el alimento; un salmón con verduras al papilote, queda jugoso, sin añadir grasas y es pescado y verduras.



Y ahora os hablaré de 2 nuevas técnicas que se han puesto de moda; una de ellas, ya no es tan novedosa, y se pueden realizar un sinfín de recetas, la otra.... yo sigo teniendo mis dudas.

La primera de ellas, es cocina al microondas; gracias a los envases de Lekue (desconozco si existen de otra marca), se pueden hacer muchas recetas de manera muy rápida, sin necesidad de ser un cocinillas y además, al comprar el producto, nos viene incluido un librillo con un par de recetas; yo personalmente he probado 3 productos:


  • Lekue básico
  • Lekue para tortilla
  • Lekue para huevo




Y no es por hacerles publicidad (que estoy pareciendo un vendedora) pero son una maravilla. 

El microondas modifica poco las propiedades de los alimentos, y los alimentos se cocinan debido a que las ondas electromagnéticas, provocan un aumento en el movimiento de las partículas del agua, que hacen que se genere un vapor; el envase, evita que ese vapor se vaya, y de esta manera, se cocina el alimento.

Si es un alimento con poca cantidad de agua, se debe añadir un poquito de agua (una cucharada o dos soperas).

Y la última técnicas novedosa que comentaba, pero que no acabo de ver clara, es la cocina al lavavajillas; parecía de risa cuando veíamos ese vídeo en facebook, pero la realidad es que es una técnica que ha llegado hasta a los congresos de nutrición. Sería como una especie de pasteurización; después habría que conservar el alimento con refrigeración.


¿Ventajas?
  • Es económico, podemos cocinar a la vez que fregamos los platos.
  • Se realiza a una temperatura de 70ºC, por lo que se mantienen las propiedades.
  • Características organolépticas son iguales que con la cocción.
¿Inconvenientes? 
  • Se necesita un tarro hermético totalmente para que no entre agua ni jabón.
  • Ningún fabricante garantiza que se alcancen los 70ºC necesarios.
  • En el pescado no nos asegura que se elimine el Anisakis, por lo que habría que congelar primero.

¡Espero que os hayan servido estos consejillos! Y cómo os dije en el post anterior, ¡animaos a comentarnos vuestras ideas y técnicas!

Un saludo, hasta la próxima :)