lunes, 27 de julio de 2015

Helados caseros

¡¡Buenas noches seguidores!! 

Mucho tiempo sin escribir, pero, ya se sabe, llegan estas épocas y nos llenamos de eventos sociales que no nos dejan ni un minuto libre en casa, ¡Siempre tenemos mil planes que hacer! Y si algún día no... Ya aparece un plan de última hora que nos invita a salir a la calle, y eso, ¡¡que salir a la calle en Madrid este verano está siendo tarea complicada!!!

Y es, precisamente por esto, por lo que va mi entrada de hoy. Y es que, llegas a casa, pones el aire acondicionado (imposible vivir sin este maravilloso invento) y aún así, lo único que quieres son cosas congeladas.

Pues en una tarde de esas, de las que estaba sin plan, y sólo quería helados, me dedique a investigar con la batidora, frutas, leche y yogures; porque... ¿Qué esfuerzo no se compensa con comer helados sin límite (bueno... o con un límite más amplio)?

Así que, os voy a contar mis experiencias (Sólo os contaré las que salieron bien, que he de decir que también tuve unos cuantos intentos fallidos =(  )

Helado de plátano y yogur.
- 1 plátano
- 1 yogur natural desnatado edulcorado
- Leche desnatada

Lo primero que debemos hacer, es partir el plátano en trocitos, y meterlos en el congelador.

Una vez que estén congelados, les añadimos un poquito de leche desnatada y batimos. 
A continuación, añadimos el yogur (sin congelar, os confesaré que fue uno de mis primeros fallos en la investigación culinaria de los helados), y continuamos batiendo.

Al final la textura que nos queda es cremosa, y el aparte calórico es bastante bajo comparado con el de un helado convencional; ¡además de ser saludable!  Yo con estas cantidades tuve para 2 veces, pero no os aconsejo congelarlo después, puesto que aunque el sabor continua igual, la textura la pierde.



Helado de fresas y plátano
- Medio plátano
- 5 fresas
- 1 yogur desnatado edulcorado

El procedimiento es igual que el anterior, la diferencia es que las fresas (también congeladas antes) no las trituramos; es decir, hacemos todo el proceso del helado 1, y a continuación, partimos las fresas en trocitos pequeños, por último las añadimos al helado.

En este helado, es mejor esperar un poco para tomarlo, para darle tiempo a que las fresas se descongelen un poco. También está la opción de introducir las fresas sin congelarlas antes, lo que la sensación al masticar las fresas será más blanda. 



Ya sabéis, para gustos.... ¡El estado de la fresa!

Polos varios
Sin duda, esto es lo más sencillo de hacer (y tampoco es que lo demás sea muy complicado), consiste simplemente en triturar bien la fruta elegida y después añadirle un poquito de agua, mezclar bien, y congelar.

Como ideas: sandía, melón, nectarina, fresa, naranja, kiwi, ¡O combinaciones de varios! Los más atrevidos incluso podéis incluir trocitos de fruta dentro.



Si la fruta de por si no es muy dulce, podéis añadirle unas gotitas de edulcorante. En el caso de frutas con mucha agua, puede que no sea necesario añadir agua. 

Y por último.... El yogur helado
Antes de nada, os diré mi opinión personal, y es que, tanto como los helados y los polos, si dan una textura más parecida a los que estamos acostumbrados, en este caso no se parece tanto al comercial.

Para hacerlo:
- 2 yogures
- Frutas variadas
- Frutos secos: avellanas, cacahuetes...

Lo primero que hemos de hacer es congelar 1 yogur.
Una vez congelado, lo ponemos en la batidora junto con el otro yogur que no hemos congelado, y damos unos golpes de potencia para que quede homogéneo, en este caso, podemos dar un poco más que en el helado, puesto que aunque este fresquito, la textura puede ser más líquida (también esta la opción de añadir un poco de leche, aunque yo personalmente, prefiero todo yogur)

Limpiamos la batidora, y troceamos los frutos secos que hemos seleccionado previamente.

Por último, troceamos las frutas y mezclamos todos los ingredientes en un bol.



¡Y esto es todo por hoy! Espero que os sirvan estas ideas para refrescaros de manera baja en calorías y saludable. Otro día os hablaré de otro de mis favoritos de verano... ¡Las aguas de sabores! Y os contaré como van mis nuevas investigaciones, en el congelador tengo ya trocitos de mango y de manzana.

¡¡Un saludo y feliz verano!!!

domingo, 14 de junio de 2015

¿Mantequilla, margarina? Dos grasas muy parecidas en uso pero no tanto en composición

Hoy os voy a hablar de las grasas, en concreto, de 2 tipos de grasa diferentes: mantequilla y margarina.

La idea me surgió el pasado fin de semana; que me fui a Oxford a ver a una amiga, y uno de los días, mientras cenábamos en su casa, a un amigo, polaco (dato importante, no por el hecho de ser polaco, si no, por no ser español), se le ocurrió la idea de untar un trozo de pan con mantequilla y después poner lomo ibérico. Claro, cuando nosotros vimos semejante atrocidad, ¡¡Casi nos da algo!! 




El caso, con esta anécdota, me entro la inspiración, y me di cuenta que nunca había hablado en el blog acerca de este tipo de grasa, y es que, para gran parte de la población, la mantequilla y la margarina es lo mismo; o, como mucho, la margarina es algo "más bueno" que la mantequilla. Y ahora si, centrándonos en lo importante; os voy a hablar un poco de las 2 grasas:

La mantequilla
La mantequilla es una grasa saturada; es de origen animal, y la obtenemos a partir de la parte grasa de la leche.

Para obtener la mantequilla, se somete la leche a un proceso de pasteurización, centrifugado y sedimentación en frío; dicho de manera muy simple, podemos decir que la conseguimos batiendo la nata lentamente.



De manera natural es de color amarillo, y es sólida a temperatura ambiente (puesto que el tipo de grasa es saturada), y normalmente no suelen llevar ningún aditivo, a excepción de algún conservante o colorante permitido.



Esto es, debido a que la mantequilla, al obtenerse de la leche, es rica por si sola en vitaminas liposolubles, en proteínas y  en determinados minerales, como puede ser el calcio. Aunque en los últimos años, también nos podemos encontrar mantequillas enriquecidas en algún micronutriente en particular.

Como resumen, podemos decir que la mantequilla, tiene un 80% de grasa en su composición, de la cuál, un 60% es saturada. Como ya hemos citado, también contiene proteínas, minerales y proteínas, y al obtenerse de la leche, contiene colesterol.

La margarina, en cambio, es una grasa de origen vegetal; se obtiene a partir de aceites vegetales poliinsaturados, aceite que a temperatura ambiente son líquidos.



Para conseguirla, se somete a los aceites a un proceso de endurecimiento, esto se logra introduciéndole hidrógeno; proceso que origina que la grasa que teníamos se transforme en AG trans o AG hidrogenados; que, como bien nos han dicho todas nuestras madres de pequeños cuando nos hinchábamos a bollos de chocolates, son malos.

Eso sí, ¿Por qué son malos?

Los AGtrans, elevan el colesterol LDL (colesterol malo), y hacen que se reduzca el HDL (colesterol bueno); por lo tanto, aunque la margarina no lleva colesterol en su composición como tal, provoca que nuestro colesterol se vea afectado.


Al igual que en las mantequillas decíamos que eran sólidas y amarillas de forma natural, la margarina no; ya hemos visto como se consigue que sea sólida, ¿y el color amarillo? Esto se logra mediante la adición de colorantes.

Hoy en día, es bastante frecuente encontrar en el mercado distintos tipos de margarinas:
  •  Enriquecidas con fitosteroles. Que son componentes que disminuyen el colesterol.
  • Enriquecidas con vitaminas A,D,E,B12, calcio o fibra.


  • Líquida o suave. Este tipo de margarina es más saludable, puesto que al ser líquida, se le ha introducido menos cantidad de hidrógeno, que es el responsable de que se generen las grasas trans.


  • No hidrogenadas. Debido a que se obtienen a partir de aceites de palma que son sólidos a temperatura ambiente.
       Pues una semana más, esto es todo, espero haberos aclarado un poco la diferencia de estos 2 tipos de grasa.

       Un saludo =)

lunes, 1 de junio de 2015

Lechuga & Pechuga en las redes sociales

Y hoy, haré una entrada breve, pero concisa. Y es que, me he dado cuenta, que a pesar de actualizar el facebook, el blog, el instagram y el twitter... ¡¡Nunca he hecho mención de estos aquí!! En el sitio principal y prioritario de Lechuga & Pechuga.

Por eso, hoy sólo escribo para mostraros los distintos sitios donde nos podéis seguir de manera diaria:

Nuestra página de facebook:

Si le dais a "Seguidor" os saltarán las notificaciones de cuando actualicemos, y podréis estar al corriente de toda nuestra actividad =)




Twitter:



Instagram:


Y nada más, como ya os he dicho, ¡no me enrollo! Un saludo, pronto estaremos de vuelta con nuevos temas nutricionales =)

jueves, 28 de mayo de 2015

¡Día Nacional de la Nutrición!

28 de Mayo... ¡¡Día Nacional de la Nutrición!! Si es que ahora que ya hay días de todo.... ¡Nosotros no íbamos a ser menos!



Así que hoy, de una manera muy breve, os voy a hablar de la importancia de la nutrición. Para ello, comenzaremos hablando de lo que significa la palabra "nutrición", según la RAE, nutrición hace referencia al término nutrir, que significa "aumentar la sustancia del cuerpo animal o vegetal por medio del alimento, reparando las partes que se van perdiendo en virtud de las funciones catabólicas" Y diréis... pues muy bien (casi lo mismo que he dicho yo al leer la definición)

Y entonces... ¿Qué es alimentarse? Pues, de nuevo, según la RAE, es dar alimento al cuerpo de un animal o vegetal.

Parecen lo mismo, pero no lo es, dicho con nuestras palabras, alimentarse es el acto voluntario y consciente de ingerir alimentos; mientras que nutrición, es un proceso fisiológico e involuntario que hace el organismo para obtener la energía y los nutrientes que necesita.

Es decir, todos nos alimentamos, pero es muy importante hacerlo de la manera correcta para poder nutrirnos de manera correcta. Y es precisamente de esto, de donde nace el campo de la nutrición; su fin es estudiar que debemos comer para que nuestro cuerpo pueda obtener la energía necesaria de la forma adecuada.



En lo que hoy nos vamos a centrar, es en la cantidad de comidas al día; deben ser 5, la mayoría de vosotros estaréis pensando, "Desayuno, comida, cena, ¿Dónde están las otras 2?" Otros recordaréis la entrada de hace un tiempo que hablábamos de los snacks saludables, y mencionábamos que era importante hacer 5 comidas, y por también está la opción de que os venga un gran recuerdo a la cabeza: ¡¡El almuerzo del recreo y la merienda del salir del cole!!

Cuando eramos pequeños, todos estábamos acostumbrados a tomarnos un bocadillo en el patio a media mañana, y otro según llegaba el bus a las 17.00; sin embargo, es una costumbre, que con el paso de los años, y la ganancia de kilos, solemos perder... GRAN ERROR.



Al hacer 5 comidas estamos evitando que el organismo esté demasiado tiempo de ayuno, cuando el cuerpo está en ayuno prolongado, el cerebro crea una señal de alerta, y nuestro organismo, tiende a acumular grasa cuando hacemos la siguiente, es una manera de poner al cuerpo en estado de alerta, se prepara por si va a haber una época de vacas flacas. 


Podemos hacer una comparación con las épocas de guerra o de terremotos; yo, gracias a Dios, no he vivido ninguna de ellas, pero todos hemos visto películas o nos han contado como se iba a las tiendas a comprar abastecimientos "Por si acaso", si al final no hay terremoto y seguimos haciendo vida normal (seguimos comprando como siempre) , habrá un exceso de comida en la nevera que acabará en la basura. 



Con el cuerpo pasa lo mismo, si no hay época de hambre excesivo, esas reservas que hemos generado se acumularán porque no les llegará el momento de ser quemadas.

Además de esto, al hacer comidas pequeñas entre medias, estamos activando el metabolismo, que conlleva un gasto de energía, hay estudios que indican que determinados alimentos (como pueden ser la sandía o el melón) implican un gasto en los procesos metabólicos que puede ser similar o mayor al aporte calórico del alimento en sí. 

Y por último, estamos controlando nuestro hambre, de forma que llegaremos a la siguiente comida con menos hambre, y nos evitará darnos grandes atracones (¿Cuantas veces hemos comido más de media barra de pan antes de empezar a comer por tener tanto hambre que "no nos aguantamos"?)


Espero que os hayan servido los consejos de la importancia de las 5 comidas, y ¡¡Feliz Día de la Nutrición!!

martes, 26 de mayo de 2015

Comer en la oficina

¡Buenos días a todos! Comenzamos la última semana de Mayo, todos con la mirada puesta en las vacaciones de verano, o en el "puente" (los que tengáis suerte de tener puente) de la semana que viene. Pero... ¿Y lo bien que viene un día de descanso en medio aunque el Viernes haya que trabajar?

Pues de trabajo va hoy la cosa; el tema ha surgido gracias a mi prima Alicia y sus compañeros de trabajo, a los cuáles les agradezco la idea ;) . Y es que, como muchos de vosotros sufriréis, cada vez es más frecuente el hecho de tener que comer en el trabajo, nos levantamos, nos preparamos un tupper y lo metemos en una bolsa para comer a mediodía en la oficina.



Comenzaré la entrada diciendo, que de cara a las fechas que nos enfrentamos, lo más importante es el método de llevar dichos tuppers a la oficina; con el calor son muchos los alimentos que se pueden contaminar, y si no queremos pasar el fin de semana pegados al WC con una salmonelosis (por decir un ejemplo) será muy importante la manera en que guardemos la comida hasta la hora del almuerzo.

La verdad es que a pesar de tener cercanía con el tema, sólo vivo en mis propias carnes lo que es comer de tupper un día cada 2 semanas; por lo que no se muy bien como son las grandes oficinas en las que se come todos los días.

Si en nuestro lugar de trabajo hay una nevera, lo ideal sería que nada más llegar metiésemos la comida al frío, de esta manera nos aseguramos que no es sometida a altas temperaturas, y por tanto, los "bichitos" no podrán proliferar en ella. Si no es así, deberíamos hacernos con una bolsita nevera; las hay pequeñitas, que tienen un asa para poder llevarlas colgadas y con un tamaño cómodo y justo para una comida al día.



Una vez que hemos hablado de esto, pasaremos a hablar de ¿Qué podemos comer en un tupper? En invierno, toda clase de guisos están bien, se pueden recalentar, y además no se quedan secos al meterlos al microondas; pero... ¿Y en verano?

Una de mis opciones favoritas son las ensaladas; siempre he sido muy fan de la lechuga, y para mí, un plato de lechuga solo ya es un gran manjar, pero, entiendo que en ese tema soy un poco "rarita", y que a la mayoría de la población del mundo mundial no le parece tan atractivo como a mi. Pero, una ensalada no tiene porque ser siempre igual, podemos combinar un sinfín de ingredientes de distintos colores y nutrientes que hagan que tengamos platos muy variados. 



Además, me parece una manera excelente de aportar una ración de legumbres sin tener que morirnos de calor para ello; por tanto, una vez a la semana, una ensalada de garbanzos o de lentejas nos puede sacar de un apuro, y además aportarnos los nutrientes necesarios de este grupo.


Si queremos pasta o arroz, también podemos integrarlo en una ensalada y comerlo en cualquier momento. Además, con los envases monodosis de aceite, vinagre y sal, podemos alinearlo en el momento sin que se nos quede blandito el plato.

También le podemos añadir proteínas, como puede ser el pollo, o pescado como salmón, atún, bacalao... y de esta manera hacer un único plato muy completo y fresco.

Otra opción pueden ser las cremas; crema de calabaza, crema de calabacín, crema de puerros.... Son fresquitas, se transportan bien, y siempre se agradece una ración de estas en verano.



Como opción líquida y veraniega también está el plato estrella del verano: ¡EL GAZPACHO! 


Además de esto, como opciones sólidas, siempre tenemos las verduras cocidas y después alineadas; el brecol, la coliflor, un buen plato de judías verdes con tomate y patatas; es un plato completo, y no necesita una conservación excesivamente delicada.



Como segundos platos, más consistentes y que también se puedan transportar bien, podemos considerar los huevos rellenos, eso sí, siempre y cuando podamos asegurar la cadena del frío hasta el momento que lo vayamos a consumir; o los pimientos rellenos, se toman fresquitos, no hace falta que estén calientes, de hecho, en verano solemos tomarlos a temperatura ambiente, por tanto, nos evitamos el paso de recalentarlos, y también admiten gran cantidad de rellenos, de bacalao, de atún, de arroz, de carne picada...

Una tortilla de patata también se conserva bien, y si le picamos un tomate al lado con un chorrito de aceite y vinagre le da todo el jugo necesario para que sea un plato sabroso y no esté seco a pesar de haberlo recalentado.

Al igual que la ensalada, podemos hacer muchas variaciones de tortilla; con espinacas, con calabacín, con champiñones... De esta forma tendremos muchos platos distintos para distintas semanas.



Si hablamos de pescado, la cocina al papilote suele generar bastante jugo, de manera que al recalentarlo nos suele quedar sabroso, ya que las verduritas han perdido líquido que luego le dan frescor al plato; entre mis preferidos está el salmón al papilote o el atún al papilote.



Si por el contrario sois más de carne, un muslo de pollo al horno, suele generar bastante jugo también, si ese jugo lo introducimos en el tupper, a la hora de comerlo no nos quedará seco como un filete a la plancha y nos aporta proteínas en nuestra comida.

De manera ocasional, también podemos comer quiches, son muy fáciles de hacer, hay multitud de posibilidades, desde jamón york y queso, puerros y espinacas, alcachofas y champiñones, hasta todo lo que os podáis imaginar; y se pueden comer fríos a modo tartaleta.


Espero que con estas ideas podáis ampliar un poco más vuestros menús diarios, y sin duda, si tenéis más ideas, ¡estaremos encantados de conocerlas! =)




miércoles, 29 de abril de 2015

Técnicas de cocina

Hoy os hablaré de distintas técnicas de cocina, y de como pueden afectar estas al valor nutricional final de nuestros platos.

La idea me surgió en el curso de cocina al que os comenté que fui la semana pasada; era un curso de cocina china; aprendimos a hacer rollitos de primavera, y Chop Suey de pollo. La verdad es que el curso estuvo genial; nos explicaron como hacerlo, después lo hicimos nosotros, y por último, la mejor parte, lo probamos; además de eso, nos regalaron un delantal y una libreta con recetas, y para la degustación, nos invitaron a un vino.


Y diréis... ¿Qué tiene esto que ver con las técnicas de cocina? Pues resulta, que a la hora de hacer los rollitos; llegamos al paso final, ¡Freirlos! Yo siempre me había imaginado que se harían en la sartén con un poco de aceite, pero... creo que mi concepto de un poco, estaba infravalorado. Fue una inmersión total en aceite, con el consiguiente empapamiento del rollito; yo según lo estaba viendo ¡me estaba dando un dolor de corazón!, y entonces surgió la pregunta ¿Y si lo hacemos en el horno?

Dicho esto, pasamos a hablar de las técnicas de cocinado un poco más en sí.

Lo primero de todo, vamos a hablar de la fritura.

Freir consiste en poner al alimento en contacto con aceite a altas temperaturas. Este proceso modifica las características organolépticas del alimento, ya que es sometido a altas temperaturas y en contacto con otro ingrediente.

Además de esto, nos surge otro problema; los famosos hidrocarburos aromáticos; el aceite, cuando se somete a altas temperaturas, va cambiando su forma química, y cada vez que lo hacemos, cambia más aún, de esta forma, se originan los hidrocarburos aromáticos, que son cancerígenos.

¿Recomendación? No reusar el aceite, y si lo hacemos, que sea de manera controlada y limitada.

Ahora bien, ¿Cómo afecta esta técnica en las dietas de adelgazamiento? El aceite, es un tipo de grasa, es decir, tiene 9 kcal/gramo; por lo que podemos estar comiendo una parrillada de verduras muy sana e hipocalórica, que si le añadimos 3 kg de aceite, perderá todo la parte de hipocalórica. Por lo que, muchísimo cuidado a la hora de querer perder esos kilillos de más con el aceite en la sartén. 

Otro de los casos en los que más se ve la importancia que tiene el abuso del aceite en las kcal finales es en las patatas fritas,100 gramos de patatas fritas, suponen 210 kcal; mientras que 100 gramos de patata cocina, suponene 99 kcal ¡¡Más del doble sólo por la técnica culinaria empleada!!



Como sustitución de la fritura, tenemos otra alternativa, la plancha.

La plancha se realiza de la misma manera que el freir, lo que varía es que se realiza sin apenas aceite, con lo que evitamos los 2 problemas que citábamos anteriormente.

El Wok.
El wok se caracteriza por usar una sartén más ancha arriba que abajo, de esta manera, sería un punto intermedio entre freir y la plancha. Puesto que al ser más pequeña la base, si llenamos la sartén, la cantidad de aceite será menor que la que pondríamos en una sartén para esa misma cantidad de comida; lo que ocurre es que no siempre seguimos las proporciones, y además, no es una técnica muy usada en nuestro país.



El horno.
Mi preferida sin duda; es cómoda, no necesita estar pendiente continuamente, y se pueden hacer muchísimos platos sin utilizar apenas grasa. Los rollitos de los que antes hablábamos, podemos hacerlos en el horno, nos quedan crujientes, hechos de manera uniforme, y sin que se altere apenas el sabor.

La pega del horno, es que se pierden parte de los nutrientes de la superficie del alimento. ¿Cómo podemos evitar esto? Cocinando a la sal (el alimento envuelto en sal que después retiramos) o en papilote (envuelto en papel de aluminio y al horno).

El papilote también es una de mis técnicas más aliadas, ofrece las mismas ventajas del horno, y no se reseca nada el alimento; un salmón con verduras al papilote, queda jugoso, sin añadir grasas y es pescado y verduras.



Y ahora os hablaré de 2 nuevas técnicas que se han puesto de moda; una de ellas, ya no es tan novedosa, y se pueden realizar un sinfín de recetas, la otra.... yo sigo teniendo mis dudas.

La primera de ellas, es cocina al microondas; gracias a los envases de Lekue (desconozco si existen de otra marca), se pueden hacer muchas recetas de manera muy rápida, sin necesidad de ser un cocinillas y además, al comprar el producto, nos viene incluido un librillo con un par de recetas; yo personalmente he probado 3 productos:


  • Lekue básico
  • Lekue para tortilla
  • Lekue para huevo




Y no es por hacerles publicidad (que estoy pareciendo un vendedora) pero son una maravilla. 

El microondas modifica poco las propiedades de los alimentos, y los alimentos se cocinan debido a que las ondas electromagnéticas, provocan un aumento en el movimiento de las partículas del agua, que hacen que se genere un vapor; el envase, evita que ese vapor se vaya, y de esta manera, se cocina el alimento.

Si es un alimento con poca cantidad de agua, se debe añadir un poquito de agua (una cucharada o dos soperas).

Y la última técnicas novedosa que comentaba, pero que no acabo de ver clara, es la cocina al lavavajillas; parecía de risa cuando veíamos ese vídeo en facebook, pero la realidad es que es una técnica que ha llegado hasta a los congresos de nutrición. Sería como una especie de pasteurización; después habría que conservar el alimento con refrigeración.


¿Ventajas?
  • Es económico, podemos cocinar a la vez que fregamos los platos.
  • Se realiza a una temperatura de 70ºC, por lo que se mantienen las propiedades.
  • Características organolépticas son iguales que con la cocción.
¿Inconvenientes? 
  • Se necesita un tarro hermético totalmente para que no entre agua ni jabón.
  • Ningún fabricante garantiza que se alcancen los 70ºC necesarios.
  • En el pescado no nos asegura que se elimine el Anisakis, por lo que habría que congelar primero.

¡Espero que os hayan servido estos consejillos! Y cómo os dije en el post anterior, ¡animaos a comentarnos vuestras ideas y técnicas!

Un saludo, hasta la próxima :)

lunes, 20 de abril de 2015

¡Snacks saludables! O... ¿Qué comer entre horas?

Una de las cosas que más me gusta de Madrid, es que, si quieres, puedes hacer multitud de actividades distintas y no repetir. Tras un Sábado de trabajo, me decanté por un Domingo tranquilo; así que decidí apuntarme a un curso de cocina, esta semana, tocó Cocina China; ya os hablaré de ello en una entrada porque ha sido una grata experiencia.

Y ahora bien,  resulta, que al ir a escribir sobre este curso, me di cuenta, que en una entrada anterior había hecho referencia al congreso de nutrición práctica que asistí en Madrid, sin embargo me había olvidado comentar el  simposio que se celebró aprovechando el congreso, "Gastronomía, Ciencia y Salud".


(Aquí os dejo una foto del momento)

Fueron varias las conferencias de este Simposio, y he de decir, que la mayoría me parecieron llamativas, atractivas y novedosas; pero hoy me gustaría destacar una de ellas; "Ciencia y Gastronomía para mejorar la Salud: Snacks con propiedades saludables" impartida por el chef Don Mario Sandoval, propietario de Coque Restaurante en Madrid, y Doña Marta Miguel, investigadora del CSIC.

En ella nos presentaban distintas opciones de snacks saludables, todas basadas en la alta cocina y en distintas técnicas de laboratorio aplicadas a la cocina. No vamos a entrar en detalle en las presentaciones que nos hicieron, puesto que no las vamos a poder hacer en casa en el día a día; pero si que os las voy a mencionar.
  • La primera de ellas fue un merengue seco hecho a base de huevo hidrolizado, que tenía la textura de una tiza de gominola; que también se deshacía en la boca y con sabor a frutas del bosque, el sabor era intenso, y además se mantenía en el tiempo.

  • Por otro lado, nos mostraron una crema , hecha con la misma técnica que la tiza, con unas tiras de zanahoria para untar.


Ahora bien, sabemos que es importante realizar 5 comidas al día, que de esta manera no llegamos a las comidas principales con tanto hambre y que activamos el metabolismo, pero ¿Comemos adecuadamente a media mañana y a media tarde?

Es frecuente, que muchos de nosotros recurramos a barritas de cereales o chocolates, que tras la marca ofrecen una publicidad de "Operación Bikini" y que si, puede que contengan pocas grasas, pero están envueltos en azúcar y componentes que no son lo más saludables para esa "Operación Bikini". (Cuidado, con esto no quiero decir que todas las barritas sean ricas en azúcares, habría que analizar el etiquetado, aspecto al que dedicaremos otra entrada en un futuro)



También es frecuente, que con las prisas, no les demos a los niños un bocadillo o una pieza de fruta para el recreo, y les demos uno de los miles de productos envasados que en general son una fuente de grasas saturadas e hidrogenadas.



Ahora bien, ¿Qué podemos comer de manera rápida, sana y que nos sacie?

  • A mi, una de las opciones que más me gusta es una zanahoria; más ahora de cara al verano y al moreno, pues es rica en carotenos. 


  • Una manzana o una pera se puede comer en cualquier parte sin necesidad de ningún utensilio. 


  • Otra opción ahora que viene el buen tiempo, sería el melón o la sandía, frutas con gran contenido en agua, bajo aporte calórico y gran poder saciante. Si estamos en la oficina, nos podemos llevar un pequeño tupper con estas frutas troceadas, y si ya podemos aprovechar la opción del tupper, cualquier variado de frutas siempre será apetecible (nuestro inconsciente siempre hará que cuanto más colores tenga, más nos apetezca)

  • Hace poco descubrí la papaya; rica en papaína, que facilita la digestión; es un sabor distinto al de las frutas que estamos acostumbrados, a mí me sabe a verano, a chiringuito de verano con un batido refrescante (Será porque hasta este año sólo la había tomado de esta manera). 

  • El yogur es otro básico, yo siempre que puedo me decanto por los desnatados con muesli, avena o algún cereal.
  • Si estos os parecen más típicos y "de dieta", siempre se puede comer algún bocadillín (Entendamos bocadillín como bocadillo pequeño, no valdría media barra de pan), entre mis favoritos:
    • Atún, lechuga y tomate.
    • Jamón york con queso en lonchas bajo en calorías y un poquito de tostadora
    • Jamón serrano con tomate untado.

  • Siguiendo en la línea de los bocatas, están las tostada, y sin duda, la que más me gusta; tostada de salmón ahumado con queso Philadelphia Light; cuando me encuentro con ganas le pongo un pepinillo encima en trocitos, o alguna alcaparra, ¡Y eso si que es una delicia!

  • Y para terminar, una de las propuestas que más me gustan; ¡crackers! Es un aperitivo salado, bajo en calorías, y que puede tener muchas combinaciones diferentes; yo sin duda me decantó por:
    • Crackers con queso de burgos
    • Crackers con jamón york
Y por hoy terminamos la entrada, espero que os haya dado ideas sobre distintos snacks saludables, ¡y os animo a que nos propongáis los vuestros!

¡Hasta la próxima! ;)